LA TEORÍA DEL LINKAGE, CONGA Y CHILE

martes, 27 de diciembre de 2011

Para chilenos y peruanos la guerra no es un negocio, aún las mentes más calenturientas  lo saben.


POR  LUIS F. POPA[1]
luispopa@hotmail.com

A simple vista que tiene que ver esta teoría de las Relaciones Internacionales, con la crisis gubernamental que padece la administración Humala en Cajamarca y nuestro vecino, Chile. Bueno, todo encaja como en un juego de dominó.

La famosa teoría del “linkage”, en realidad es la exportación de los problemas domésticos al exterior en búsqueda de la unidad nacional, del sentimiento patrio por encima de cualquier crisis interna. Mirándolo de esta forma, muchos académicos coinciden que los problemas locales son más fáciles de resolver o conciliar que los externos. Los actores políticos nacionales, al final, tratan de buscar soluciones que estén acorde al bien común del país. En el plano externo, las soluciones son diferentes, los intereses internacionales son más complejos, viéndolos desde el punto de vista del realismo político, los países no tienen amigos, sino intereses. Obviamente, el interés de una de las partes, no siempre van a ser los mismos de su par.

Gobiernos como el de China Popular, Cuba y Venezuela, en donde la ausencia democrática hace que el proceso de toma de decisión sea puramente dictatorial, la teoría del linkage funciona como forma de gobierno, bajo la consigna de la invasión del imperio norteamericano y la unidad del pueblo en los ejemplos cubanos y venezolanos, y en el caso chino bajo el pretexto del diferendo por el status de Taiwán, los gobernantes del gigante asiático tratan de unificar a su población frente al enemigo externo y de paso golpear a la disidencia interna; sin embargo, en las democracias representativas de cierta manera también es un proceso autoritario, ya que como nos plantea David Easton (The Political System, 1953), “…las decisiones son, los resultados del sistema político, mediante el cual los valores son autoritariamente distribuidos dentro de una sociedad…”, pero con la diferencia que el ciudadano le da un cheque en blanco al líder (el voto), para que tome decisiones por él.

El conflicto de Conga, nos ha puesto al descubierto a un gobierno con decisiones erradas y con un mal sentido de la negociación, en donde ha demostrado dos cosas:

1.    Un mal tomador de decisiones. Jugó al llamado modelo del retraso calculado, sin resultados, el verdadero tomador de decisiones, el actor racional unificado, en este caso Humala, ha delegado y ha preferido pasar al modelo de política burocrática (Allison, 1970), delegando dentro de su corte presidencial; corte, en la cual desde un primer momento se evidenció un gran desencuentro, con divisiones internas e intereses diferentes, terminando con un buen premier y diez ministros. Cuando quiere poner orden, le encomiendo la tarea a una persona que puede ser muy proba y de una gran fidelidad, pero es un inexperto en el complejo mundo de la política, la confiabilidad es necesaria para un líder, pero no la única.


El conflicto de Conga, nos ha puesto al descubierto a un gobierno con decisiones erradas y con un mal sentido de la negociación.

    El arte de negociar. La inexperiencia de Valdés, le ha llevado ser el típico negociador que plantea el tema a partir de posiciones, y no de intereses. Las posiciones casi siempre chocan y son encontradas. Los intereses, son en muchas ocasiones, diferentes. La misma naranja que disputan dos personas, para cada una tiene un uso diferente, uno la quiere para jugo y el otro, la desea (la cáscara) para un dulce. No se ha buscado expertos. Perú tiene personas con experiencia de negociador. Buscar a un buen cura para negociar, como se ha auto propuesto un sacerdote que cree estar por encima del bien y el mal, no es bueno, mejor un experto.

Entonces, por qué sacar el problema marítimo con Chile, eso que quede en La Haya. El presidente chileno, ha dicho en repetidas ocasiones, que las relaciones con Perú son a “dos cuerdas”. ¿Chile querrá un conflicto bélico con Perú? Debemos respondernos a clarificar las aspiraciones chilenas de ir al primer mundo, sus inversiones en Perú y en otros países. Además finalmente La Haya dará una solución salomónica, como siempre ha actuado. Ante Chile vigilante, sus intereses no son los nuestros, competimos, pero para chilenos y peruanos la guerra no es un negocio, aún las mentes más calenturientas lo saben.

La inexperiencia de Valdés, le ha llevado ser el típico negociador que plantea el tema a partir de posiciones, y no de intereses.


Qué objetivo tiene entonces que el segundo hombre de esta actual administración, involucrado en el conflicto de Conga, haga retumbar los tambores de guerra. Pura demagogia, simplemente desviar a la opinión pública hacia otra dirección. Me parece una irresponsabilidad política tremenda. El problema del premier Valdés, es su falta de experiencia, no es un operador político, no domina el arte de negociar. Tocó el tambor equivocado, tocó un tambor “batá” – una especie de tambor de la religión afro-cubano-brasileña, que es repercutido por los extremos. La teoría del linkage, ya Toledo lo utilizó en su administración.



[1] Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. También, docente de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Nacional Federico Villarreal y de su Escuela de Posgrado y del  Centro de Altos Estudios Nacionales. Consultor Internacional.


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